Mis gustos por supuesto van cambiando con el paso de los años, cosas que antes me asombraban ahora las veo como algo acostumbrado, sobre todo en los comics, pero algo que nunca ha dejado de asombrarme, activar mi imaginación, transportarme a otro sitios es el arte de Moebius (Jean Giraud), quien, como tristemente me entere, el pasado sábado 10 de Marzo, murió.

Lo primero que vi de Moebius fue en las revista Heavy Metal (versión estadounidense de Métal Hurlant, fundada por el mismo Giraud), no recuerdo que historia exactamente pero contenía esos ambientes tan increíbles que me fascinarían desde entonces, pero lo que me atrapo totalmente fue encontrar en una pequeña tienda de comics del Centro Plaza, en Caracas, una edición completa de “El Incal” (la cual ahora posee Alexis Ziritt).

El Incal es un cómic hecho entre 1980 y 1988 (aunque hasta el año 2001 se irían agregando secuelas y precuelas) con dibujos de Moebius y guión de Alejandro Jodorowsky, un viaje a través de psiquis del universo, una historia “capaz de moverse en el terreno de la metafísica que nos lleva por un mundo de aventura heroica y símbolos en el que el objetivo será alcanzar la realización personal a través de la iluminación” [1].

Acá algunas reflexiones de Miguel León y Vlad Gusev, que encontré en mi portal favorito de noticias Rebelion.org.

“La importancia de Giraud, sin embargo, va más allá de los rasgos de su obra. Su labor creativa no puede ser considerada al margen de las grandes transformaciones que ha ido experimentando el cómic como forma artística desde su aparición a finales del siglo XIX hasta la actualidad, cuando determinadas expresiones del arte secuencial (expresión de Will Eisner) reciben ya el nombre de novelas gráficas, reconociendo con ello su calidad narrativa y el talento creativo de quienes las hacen posibles.

La innovación formal y la temática en el cómic son hasta cierto punto independientes, pero sólo hasta que se tiene en cuenta que ambas se refuerzan mutuamente en la medida en que guionistas y dibujantes, al elegir el cómic como campo de experimentación, contribuyen a presentarlo como una forma de expresión artística madura, que puede y debe ser mucho más que un Aparato Ideológico del Estado dedicado a la reproducción de ciertos patrones dominantes de conducta; que puede y debe ser mucho más que un producto cultural de poca calidad y argumentos repetitivos, sólo tolerables para niños y adolescentes de quienes no se espera que desarrollen un sentido crítico.

Desde este punto de vista, la obra de Moebius se inscribe en una revolución artística de máxima relevancia que tuvo lugar en el seno mismo de la industria del cómic a partir de los años 60-70. Historias más maduras y mejor desarrolladas, personajes terriblemente complejos y para nada arquetípicos, una gran variedad de técnicas y estilos gráficos” [2].

[1] El Incal (Wikipedia)
[2] Jean Giraud y la política del arte

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