Mérida y Venezuela Gastronómica

Español

(English after)

Yo salí de Guanare, mi ciudad natal, con apenas 16 años a estudiar matemáticas a Mérida, en los andes venezolanos, y me encontré con una ciudad fantástica, que me moldeó, me transformó de ser un niño ingenuo en un adulto (aún soy muy ingenuo), donde hice las amistades que duran para siempre, donde aprendí a vivir, a amar y a sufrir, donde empecé a fiestear y nunca he parado, donde aprendí de buen gusto, donde cambie las abstracciones numéricas por abstracciones visuales, y donde salí de mi capullo.

Pero acontecimientos que ya olvide hicieron que saliera de la ciudad y nunca más volviera, mis recuerdos se mezclaron con sentimientos oscuros y tenía la convicción de no volver.

Pero hace un par de semanas mi buen amigo el Chef Pocho Garcés, junto al equipo de Venezuela Gastronómica me hicieron una invitación para documentar el Capítulo del evento en Mérida; al principio tuve un poco de reservas, pero apenas un día antes de partir decidí ir y me embarque en una aventura que puedo decir ha sido una de las mejores de este año.

Venezuela Gastronómica es un colectivo de los mejores chef e investigadores gastronómicos del país, con el objetivo de resaltar, difundir y promover el rico patrimonio gastronómico venezolano. Con esta idea se organizan capítulos en distintas regiones del país, y ahora le tocó a Mérida por segunda vez, en alianza con el Hotel Escuela(CUHELAV).

Fue una semana de mucho trabajo, donde hubo foros, conversatorios, talleres, dos salidas al campo increíbles, dos cenas que fue un placer documentar, todo en un ambiente de mucha camaradería, rodeado de tantos chicos y chicas estudiantes del Hotel Escuela.

La primera salida fue con mi buen amigo el Chef Panadero Juan Carlos Bruzual, a conocer al último molinero de trigo del paramo y a subir al Gavidia, en lo alto de la montaña a comer unos ricos panes andinos y panes de papa.

La otra salida fue igual de buena, fuimos esta vez con Pocho a visitar el huerto orgánico del señor Liborio, un productor campesino con una gran sabiduría y luego fuimos a recolectar unas truchas criadas de manera artesanal.

Estos días sucedieron muchas cosas que no puedo resumir en un solo post, por eso este solo va a ser una introducción, con algunas fotos sueltas para entrar en ambiente (y calmar un poco a todos los que esperan ver todo material listo), ya en los próximos días voy a publicar más fotografías, lo más importante que fueron los videos que realice, y seguiré contando mi reencuentro con Mérida y lo bien que la pase.

English

I left my hometown Guanare with just 16 years old, I went to Mérida, in the Venezuelan Andes, to study mathematics, and I found a fantastic city that molded me, changed me from being a naive child to be an adult (I’m still very naive), where I made friendships that last forever, where I learned to live, love and suffer, where I started partying and have never stopped, where I learned of good taste, where I change the numeric abstractions for visual abstractions, and where I left my cocoon.

But events I already forget made me to leave town and never come back, my memories were mixed with dark feelings and I was convinced to not return.

But a couple of weeks ago, my good friend the Chef Pocho Garcés, along with the team of Venezuela Gastronómica (Venezuela Gastronomic) made me an invitation to document the next Chapter of the event in Mérida; at first I was a little reserve, but just one day before we left, I decided to go and I embarked on an adventure that I can say has been one of the best this year.

Venezuela Gastronómica is a collective of the best chef and gastronomic researchers in the country, with the aim to highlight, disseminate and promote the rich culinary heritage of Venezuela. With this idea are organized chapters in different regions of the country, and It was the turn of Merida for the second time, in partnership with the Hotel School (CUHELAV).

It was a busy week, where there were forums, talks, workshops, two incredible trips to the countryside, two dinners that was a pleasure to document, all in an atmosphere of great fellowship, surrounded by so many boys and girls students of the Hotel School.

The first excursion was with my good friend the Baker Chef Juan Carlos Bruzual, to know to last paramo wheat miller, and climb to Gavidia, on top of the mountain to eat a tasteful Andean potato breads.

The other excursion was just as good, this time with Pocho we went to visit the organic farm of Mr. Liborio, a peasant producer with great wisdom, then we went to collect some trout reared in a artisan way.

These days many things happened that I can’t sum up in one post, so this only going to be an introduction, with some individual photos to set the mood (and calm a little to all who expect to see all the material already), and in the next few days I will post more pictures, the most important thing that were the videos I made, and I will continue telling about my reencounter with Mérida and the great time I spent there.

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2 thoughts on “Mérida y Venezuela Gastronómica

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